Son varias las afecciones cutáneas que pueden afectar a nuestra piel. En esta entrada expondremos algunas de las más importantes.
El acné.
Aunque la causa suele ser hormonal, la testosterona y el cortisol obstruyen el folículo pilosebáceo y aparecen los tan detestados granitos.
Puede ocurrir en cambios en la ingestión de anticonceptivos, durante el embarazo o la menopausia o cuando pasamos por épocas de mucho estrés.
Sin embargo, está demostrado que existen causas ocultas que también pueden desencadenar el acné: cosméticos, móviles, medicaciones orales, manipulaciones, cremas, cascos, mascarillas…
La buena noticia es que en más del 98% de los casos, el acné puede ser tratado y lo más importante, eliminado. Existen varios tratamientos para combatirlo, y entre los más novedosos se encuentran la sareciclina, la minociclina tópica, la clascoterona tópica, algunos derivados del cannabis, la nanopulse stimulation o el trifaroteno.
La rosácea.
Existen 4 tipos de rosácea, la rosácea eritematotelangiectásica, la rosácea papulopustular, la rosácea fimatosa y la rosácea ocular. Aunque no conocemos la causa de la misma, si que podemos hacer frente a algunos de los factores que desencadenan sus brotes: las emociones, las mascarillas, alcohol, comidas picantes, el sol, las cremas con cortisona, los cambios de temperatura bruscos, el ejercicio físico y un ácaro, el demodex folliculorum.
Algunos de los consejos que nos indican los expertos, comprenden evitar sus factores desencadenantes, evitar la exposición solar sin protección o usar cosméticos especiales para la rosácea.
Algunos de los tratamientos actuales son tópicos, orales o fuentes de luz pulsada.
La psoriasis.
Se presenta como descamación blanquecina en algunas zonas como cara, codos, rodillas, uñas y cuero cabelludo. Puede aparecer a cualquier edad y no es contagiosa. Hay varios tipos de psoriasis y en ocasiones afecta a más órganos y desencadena otras afecciones como la artritis (un 30% de las personas con psoriasis desarrolla artritis). Su causa es el linfocito T, un grupo de células que funciona más de lo que debería.
Así como la psoriasis mejora en primavera y verano, las bajas temperaturas del invierno la empeoran.
Sus tratamientos comprenden corticoides y vitamina D, inmunosupresores o fototerapia.
El vitiligo.
Es una enfermedad autoinmune, el sistema inmunológico destruye los menalocitos de la piel, que son las células que producen melanina, la sustancia que da color a la piel. De ahí que las personas que padecen vitiligo muestren manchas blancas en algunas zonas de su cuerpo.
Los tratamientos más modernos disminuyen el estrés sobre el melanocito a través de la ingestión de antioxidantes; disminuyen la destrucción autoinmune usando corticoides o fototerapia y promueven la regeneración del melanocito con cremas que contienen inhibidores de calcineurina.
